¡Pará, Esaú! Parte 2

¡Pará, Esaú! Parte 1
¡Pará, Esaú! Parte 2

‘De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.’ Juan 14.12

Jesús hizo tremendas maravillas, inimaginables! Y Él mismo dijo que si creemos en Él, las mismas obras y aún mayores haremos. WOW! Yo quiero vivir esa promesa, y vos? Son tremendas las cosas que Dios quiere hacer con nosotros sus hijos, pero a veces nos encontramos como Esaú. Nos encontramos con una necesidad, y con un plato de lentejas en frente. ¿Y qué vamos a hacer? Ese plato de lentejas puede costarnos bendiciones incontables, y nosotros sin saberlo, nosotros sin dimensionarlo.

No negociemos más, no estemos más en la escala de grises. No negociemos nuestra primogenitura por un plato de lentejas, por cosas que nos hacen perder de las maravillas que Dios tiene preparadas. Todos tenemos cosas que dejar, todos tenemos cosas que cambiar, y a la hora del verdadero compromiso, todos tenemos cosas a las que renunciar. Hay una frase que dice: ‘Quien tiene un sueño sabe a lo que tiene que renunciar para poderlo alcanzar.’ Sé que Dios te dio sueños, que tenés propósito, que no naciste porque sí. Sé que Dios tiene un plan INMENSO con tu vida, Él promete llevarte a lugares altos, si aprendés a ser fiel en lo poco. En Jeremías 33.3 te promete que si clamás a Él, Él te va a responder, Él mismo te va a enseñar y te mostrará cosas GRANDES y ocultas que vos no conocés. Pero también dice en Lucas 9.23 que si querés ser su discípulo, (acá viene lo difícil) tenés que negarte a vos mismo. Tenés que negar tus propios anhelos, por los de Él. Tenés que saber que muchas veces vas a tener que decir que no a lo que vos quieras, a cambio de decir que SÍ a lo que ÉL quiera. También dice que tenemos que tomar nuestra cruz cada día, tenemos que hacernos cargo de quiénes somos cada día de nuestra vida. No se trata de un día la cargo, otro día no. Esta es una decisión de por vida, para cada uno de tus días. Y tenés que seguirlo, y si quiere que lo sigas hasta el fin del mundo, vas a tener que hacerlo. No sé si quedó claro, básicamente TU VIDA TIENE QUE SER SU VIDA. Ya no se va a tratar más de vos, se va a tratar de Él. Ya no se trata de lo que vos querés, se trata de lo que Él quiere. Se trata de decirle no a cada plato de lentejas que se presente en tu necesidad, confiando en que Él es Señor, y que Sus promesas se hacen realidad en tu vida. ¿Estás dispuesto a renunciar a vos mismo todos los días, aunque eso implique obedecer en contra de tus deseos? ¿Estás dispuesto a dar tu vida por Él, aunque eso implique dolor muchas veces? ¿Estás dispuesto a hacer TODO lo que Él te pida, aunque eso implique esfuerzo y sacrificio más de una vez? ¿Estás dispuesto a seguirlo hasta el último rincón del mundo, aunque eso implique dejar todo lo que tengas por amor a Él?… Este no es un desafío para cobardes, es un desafío para valientes. Y ya que Su palabra dice en 2 Timoteo 1.7 que no nos dio espíritu de cobardía, sino de poder (no hay nada que no puedas hacer de la mando de Él, Filipenses 4.13), de amor (por Amor a Él, qué locura no estarías dispuesto a hacer?), y de dominio propio (No a los platos de lentejas!); sé que vas a saber asumir este desafío. Y sé que el día de mañana voy a ver GRANDES resultados. Pensá cuál es hoy tu plato de lentejas, aquello que sabés que te distrae del propósito de Dios para tu vida, y decile ¡NO!…

Y para cerrar…

Y Él contestó: He aquí, yo hago pacto delante de todo tu pueblo; haré MARAVILLAS que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna, y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra de Jehová; porque será cosa TREMENDA la que YO haré contigo.’ Éxodo 34.10

Él hará cosas TREMENDAS con tu vida, lo sé! Te animás?

Abigail Muñoz

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