La compasión de Dios

“Que irradie tu faz sobre tu siervo; por tu gran amor, sálvame.” (Salmo 31:16).

La compasion de Dios

Salmos 27:7-12:
“Oye, Señor, mi voz cuando a ti clamo; compadécete de mí y respóndeme. El corazón me dice: «¡Busca su rostro!» Y yo, Señor, tu rostro busco.
No te escondas de mí; no rechaces, en tu enojo, a este siervo tuyo, porque tú has sido mi ayuda. No me desampares ni me abandones, Dios de mi salvación. Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá en sus brazos.
Guíame, Señor, por tu *camino; dirígeme por la senda de rectitud, por causa de los que me acechan. No me entregues al capricho de mis adversarios, pues contra mí se levantan falsos testigos que respiran violencia.”

La compasion de DiosHay una gran luz para el cristiano, pero eso no significa que nunca va a haber una oscuridad. Esta parte del salmo es una muestra de David como una persona que está necesitando la ayuda de Dios. El versículo 10 lo dice todo: cuando todo fracase, cuando todos me fallen, “El Señor me recibirá en sus brazos”.  Aún en nuestros tiempos de mayor gozo, satanás puede enviar dudas y problemas a nuestras vidas sin previo aviso. Ahí es cuando debemos hacer así como David hizo. Caer de rodillas ante la misericordia de Dios.

Clamar por la misericordia de Dios es la respuesta; es la esperanza del pecador y el gozo del Santo. No hay necesidad de preocuparse; Dios es bueno. Él oirá y responderá, pero primero te está diciendo “Busca mi rostro”…

Buscar el rostro del Señor es buscar Su favor:
“Que irradie tu faz sobre tu siervo; por tu gran amor, sálvame.” (Salmo 31:16).

El beneficio de buscar y tener a Dios como nuestro refugio:
“Toda palabra de Dios es digna de crédito; Dios protege a los que en él buscan refugio.”. (Proverbios 30:5).

 

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