¿Estás dispuesto a esperar lo que tengas que esperar?

‘Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja. Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.’ Habacuc 2.1-4

No bajes la guarda, afirmá tu pie en la roca firme. Estate atento, no bajes los brazos, no dejes que sus pies resbalen. Velá para saber qué te quiere decir Papá, pasá tiempo con Él. Hablá con Él, pero también guardá silencio, date tiempo para escucharlo, dale tiempo para hablar y Él va a contestar. Yo no sé cuáles son tus sueños, yo no sé si dejaste morir alguno, si tal vez algunos de ellos quedaron guardados en un cajón. Yo no sé qué cosas puntuales te prometió Dios, no sé qué promesas tiene para tu vida específicamente, no sé cuáles son Sus planes para tu vida. Lo que sí sé, es que son planes de bien y no de mal.

‘Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.’ Jeremías 29.11

También sé que lo que Él te prometió, Él lo hará. Como dice en Job, lo que Él planeó, lo que Él determinó para nosotros, no hay quien pueda hacerlo cambiar de idea. Y hasta que lo cumpla, no va a parar. Él no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta.

Si olvidaste tus sueños, recordalos. Si murieron, resucitalos. Si están tapados, destapalos. Si están llenos de polvo, sacudilos y que comiencen a brillar. Si los tenés presentes cada día de tu vida, no los olvides. Si están encendidos en tu corazón, que no se apaguen. Escribilos, para que nunca se borren de tu memoria y de tu corazón.

Puede la visión tarde un tiempo. A veces nos preguntamos ‘¿Señor, y eso cuándo va a pasar?’. Nos cuesta esperar, nos cuesta ver que Dios tiene Su tiempo, y no es el nuestro. Pero a fin de cuentas, entendemos que si las cosas se dieran en nuestro tiempo, no sería igual que si fuera en el suyo. Respetemos sus tiempos, esperémoslo. No desesperemos, no nos desanimemos, no aflojemos. Sigamos firme en la roca, para ver qué tiene Dios para decirnos. Si Él prometió, Él cumplirá, no fallará. No dejes de esperar, que pronto llegará. Es por tu fe que vas a vivir, es por tu fe que te vas a mantener en pie, que jamás mengüe.

‘… que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros.’ Hebreos 11.34

¿Por la fe lograron todo eso? ¡WOW! Yo también quiero, no me bajo de esta batalla ni loca. Voy al frente de batalla, ¿y vos? AAHH, pero pará… Mirá lo que dice…

‘Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados.’ Hebreos 11.36-37.

Y por todo eso, ¿también estás dispuesto a creer? ¿Estás dispuesto a sufrir por tu fe? Para eso también tenemos que mantenerlos al frente de batalla. ¿Y sabés qué? Sí, puede que volvamos a casa heridos de guerra, puede que volvamos a casa con nuestro cuerpo marcado por espada, pero vamos a ganar esa batalla. Y nuestras cicatrices nos van a recordar que valió la pena pelear, nos van a recordar nuestra identidad, fuimos hechos para pelear hasta ganar.

¿Estás dispuesto a esperar lo que tengas que esperar?

 

Abigail Muñoz

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