El diseño divino del matrimonio

Leyendo la Escritura podemos ver como ésta proporciona un esquema explícito para el matrimonio. Quizás a veces este esquema pueda parecer un poco desagradable, porque muchas veces se malinterpretan los conceptos, pero vamos a ir a la palabra y ver cuál es la realidad espiritual acerca del diseño del sagrado matrimonio:

El diseño divino del matrimonio

relaciones y matrimonio– Dios el padre es el Señor del matrimonio, dándole al hombre y a la mujer llamados específicos para éste. (Gen. 1: 28; 2:24).

– El marido y la mujer están para vivir juntos como coherederos del grato don de la vida, compartiendo un mismo honor y valor como aquellos hechos a la imagen de Dios y uno con Cristo. (Gen 1: 27; Gal. 3: 28; 1 Ped. 3:7).

– El marido y la mujer están deben esforzarse por la unidad y el someterse unos a otros por reverencia a Cristo. (Efe. 5: 21).

– En la misma manera que Cristo es la cabeza de su novia (La Iglesia), el marido es puesto por Dios como cabeza de su esposa. (Efe. 5: 23; 1 Ped. 3:1).

– La mujer fue específicamente hecha igual en personalidad a su marido, pero también Dios le encargó ser quien ayuda de su marido (1 Ped. 3:7; Gen. 2:18; la palabra hebrea para ayudador, Ezer Kenegdo, literalmente significa “una ayuda que es correspondiente a él” o “igual en poder o habilidad a él”).

– El esposo debe amar a su mujer, así como Cristo amó a la iglesia (Efe. 5: 25) y como el marido se ama a sí mismo (Efe. 5: 28). Él tiene que entender a su mujer, amarla profundamente y cuidarla como si fuera el vaso más frágil. (1 Pet. 3:7) – Por ejemplo: dándole seguridad, valorándola como su compañera, brindándole compañía conversacional y siendo emocionalmente sensible hacia ella.

– La mujer debe amar a su esposo de manera que pueda satisfacer sus necesidades más profundas: dándole admiración y respeto, proveyéndole su apoyo personal, compartiendo tiempos de diversión, y siendo físicamente sensible hacia él. (Prov. 31: 27 – 29; 1 Cor. 7:3; Efe. 5: 33).

– Los hijos son valiosos regalos de Dios, y requieren tiempo, sacrificio, atención personal y paciencia. (Deut. 6: 6 – 7; Sal. 127: 3; Prov. 22: 6).

– Los hijos han de ser criados para adoptar la visión de cambiar al mundo y engrandecer el reino de Dios con sus dones y talentos (Gen. 1: 28; Sal. 127: 4-5; 1 Ped. 4:10).

– El Espíritu Santo es la conciencia y el poder que hace que este sagrado matrimonio pueda ser posible (Juan 14: 25 – 26; 16: 8 – 15).

Espero puedas aplicar estos principios bíblicos a tu vida conyugal.

Quizás Te Interese:

salud ad

Comenta

Responde

CommentLuv badge