El Arte de Aconsejar 3


11 Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír.

12 Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.

13 Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño;

14 pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. HEBREOS 5

 

Es sumamente importante aprender éste arte para poder servir de manera efectiva y eficaz.

En primer lugar es central conocer cuál va a ser nuestro rol, cuales nuestros objetivos si los hay, a quién y desde dónde estaremos acompañando a las personas que quieran un crecimiento y desarrollo personal-espiritual.

Generalmente tendemos a intentar resolverles los problemas a las personas, conocí muchos hermanos bajo la presión y el estrés de “tener” que solucionar el problema que le produce angustia o crisis a los hermanos, corremos como bomberos a poder rescatar y apagar el fuego en la vida de la gente. Sí, creo que es importante tener ése espíritu de servicio, de disposición y de amor a la vida y el bien estar de las personas, no perder esto y afirmarnos es sabio, es de bendición, es principio del Reino de Dios.

Sin embargo, erramos el objetivo, nos desenfocamos de la tarea y servicio, y la persona que solicita ayuda no logra el crecimiento y madurez que le hará progresar en su experiencia de vida.

Como consejeros necesitamos aceptar, reconocer y reconocernos en una importante labor, difícil por cierto, aprender a dejar resolver y decidir al otro, y amarlo, aceptarlo en su propia decisión aunque ésta esté en contra de los principios bíblicos y propios, por qué digo esto, simplemente porque si intentamos resolver y decidir por el otro, estaremos cometiendo un grave error, estaremos oponiéndonos a la posibilidad de madurez espiritual y personal que solo se consigue enfrentando las problemáticas y por sobretodo logrando una congruencia, un conocimiento de sí mismo, un registro personal de cada experiencia.

Aprender a discernir entre lo bueno y lo malo, está ligado a la madurez, si nosotros resolvemos los problemas, la persona no aprenderá a resolverlos y siempre dependerá de alguien que lo haga por él, colaborando así en un desarrollo contradictorio que es una persona atrofiada en sus capacidades y en su desarrollo personal.

Como consejeros es necesario enfocarnos en la persona y no en el problema y potenciar y promover su propia capacidad de resolver, su potencial de elección y de resolución. Cuando a un niño le damos de comer siempre en la boca y nunca le permitimos aprender a comer solo, estaríamos coartando, abortando y boicoteando la posibilidad de su crecimiento, de su desarrollo y su propia existencia, formando un dependiente.

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2 Comentarios

  • Reply Alejandro 11 mayo, 2012 at 19:15

    Muchas gracias por este hermoso material!

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