Adoradores enamorados

Para ser personas que vivan conforme al corazón de Dios, debemos ser personas de “un solo fin”.

 

María de Betania, una mujer ejemplar, se la nombra solamente 3 veces en toda la biblia. (Lucas 10:39, Juan 11:32 y Juan 12:3), y en esas 3 veces ella se encuentra a los pies de Jesús.María, Marta y Lázaro eran los mejores amigos de Jesús, ellos lo amaban mucho y entendían su corazón como nadie lo hacía (Juan 11:5), Jesús amaba a todos, pero tenía una relación especial con ellos.

 

María sabía que Jesús moriría pronto y quería hacer algo por él, pero no algo insignificante, ella quería darle todo a su amado, a su maestro. Cada vez que Jesús los visitaba ella se ponía a sus pies para poder aprender todo de él, ella veía más allá de lo natural, veía a través de los ojos del maestro a su Padre y recibía de él. Y entonces luego de mucho pensar y deliberar decidió darle todo lo que tenía a Jesús, su perfume de Alabastro, era el más caro en esa época, ese perfume era su seguridad en el futuro, era su ahorro de toda su vida y ella lo entregó todo a Jesús, porque lo amaba y ella entendía que era más importante que cualquier cosa en la tierra.

Lo que ella hizo para algunos fue un desperdicio, pero Jesús vio el corazón de María, porque lo que ella hizo afecto a Jesús en lo eterno no en lo terrenal. A ella no le importo perder todo, porque su verdadero Todo era él, ella vivía para él, y sabía que aunque él iba a morir, su presencia estaría con ella siempre. (Lucas 10:38-42).

 

Esta unción especial que María tenía, el Espíritu Santo nos la quiere dar, esta es la unción para “desperdiciar” las cosas del mundo y tomar lo eterno, para dar una extravagante devoción a Cristo, y solo lo podremos hacer con un corazón entregado y enamorado. Ella encontró el secreto de una vida enfocada, ella tenía un corazón lleno de devoción, era joven y soltera, no tenía nada que la haga diferente a los demás, pero ella fue “la” que conmovió a Jesús, y Ella fue la única mujer a la que Jesús honró abiertamente (marcos 14:9).

 

Su estilo de vida era estar a los pies de Jesús, ella siempre estaba ahí derramando su amor hacia él, ella dejaba todo lo que estaba haciendo cuando estaba ante su presencia, atesoraba cada segundo, pero la gente la criticaba, las 3 veces que se la nombra fue así, pero ella lo soportaba y no decía nada, lo único que le importaba era estar conectada con Jesús para recibir algo de él.

Debemos enfocarnos como María y hacer que nuestro corazón anhele de él, con todas nuestras fuerzas y pasión,  y haciendo esto como lo hacía maría, estaremos siendo personas conforme al corazón de Dios y lo demás fluirá de eso. ¡Busquemos de Padre, del Hijo y del Espíritu Santo!

Arita Catanas

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